La consecuencia de exigirnos ser fuerte: El Agotamiento emocional

Existen muchas maneras de referirnos al desgaste emocional, podemos hablar también de fatiga emocional, cansancio emocional o incluso de agotamiento emocional.


El desgaste emocional consiste en un estado de agotamiento que se produce como consecuencia de sentirnos sobrepasados en algún ámbito de nuestras vidas.


También puede ser consecuencia de diversas circunstancias como el trabajo, la pareja, la familia o incluso la actual situación de pandemia que estamos atravesando por culpa del coronavirus. También suele ser muy común que se produzca desgaste emocional en cuidadores de personas dependientes.


Al igual que ocurre con el agotamiento físico, el desgaste emocional no ocurre de un día para otro. Normalmente surge como consecuencia de estar expuestos durante cierto tiempo a algunos estímulos y situaciones que nos exigen más de lo que podemos dar. Este sobreesfuerzo que hacemos para cumplir con esa situación, poco a poco comienza a pasarnos factura y es entonces cuando sobreviene el desgaste emocional.


Las personas que sufren de agotamiento emocional se caracterizan porque entregan todo lo que pueden de sí mismos, bien sea en el trabajo, en el hogar, en la pareja o en cualquier terreno. Estamos sin duda ante una realidad que puede aparecer en cualquier circunstancia y en cualquier tipo de perfil.


Según un estudio llevado por Russell Cropan, de la Universidad de Emory, la fatiga emocional puede darse, por ejemplo en un trabajo en el que hay alto riesgo de despido, durante un “ere”. O en un hogar cuyos miembros están llenos de problemas y demandan atención. También cuando tenemos una pareja conflictiva o con graves dificultades.


Lo usual es que la persona agotada carezca de tiempo para sí misma. Tampoco recibe el reconocimiento, el afecto o la consideración suficientes. Se espera de ella que “rinda” todo el tiempo. Como si no tuviera necesidades, o como si fuera más fuerte que el resto y pudiera aguantarlo todo.





Síntomas de desgaste emocional


Cansancio a nivel físico

Aunque en todo momento estamos hablando de agotamiento emocional, uno de sus síntomas más observables es la fatiga física. No podemos olvidar que tanto nuestro cuerpo como nuestra mente y emociones se encuentran profundamente interrelacionadas, por lo tanto una alteración en nuestras emociones puede afectarnos también a nivel físico.


La sensación de cansancio, pesadez y desmotivación es característica de personas que sufren agotamiento emocional.


Problemas para dormir

A pesar de que una persona con agotamiento emocional suele sentirse muy cansada a nivel físico, suele ser un síntoma común que también tenga problemas para dormir o incluso insomnio.


El desgaste emocional suele ir acompañado de preocupaciones y rumiaciones mentales que no desaparecen en el momento de ir a la cama. Además, la falta de sueño suele incidir en el agotamiento acentuando el cansancio físico.


Toda la situación de incertidumbre que ha propiciado el coronavirus ha aumentado las preocupaciones (laborales, familiares, económicas) de muchas personas. Todo ello, junto al bombardeo constante de los medios de comunicación ha provocado cierto desgaste emocional y problemas para dormir en buena parte de la población.


Falta de motivación

Probablemente sea la característica principal del desgaste emocional. Una persona agotada emocionalmente no encuentra las fuerzas ni la motivación para disfrutar con las actividades con las que antes lo hacía. La rumiación de pensamientos negativos y desesperanzadores contamina todo su panorama de actividades y la persona queda sumida en la apatía.


Esta falta de motivación puede ser la antesala de una depresión, por lo tanto es muy importante estar atentos a este síntoma para atajarlo cuanto antes y que no se acentúe.


Irritabilidad.

Hay molestia y pérdida del autocontrol con frecuencia. La persona agotada esta de mal humor y es demasiado sensible a cualquier crítica o gesto de desaprobación.




Problemas cognitivos

Normalmente suele tratarse de problemas relacionados con la memoria y la concentración. Cuando estamos sumidos en nuestro propio contenido mental y nos desvinculamos del mundo que nos rodea, es normal que nos cueste cierto trabajo recordar algunas cosas o que nos resulte un poco más complicado de lo normal concentrarnos en una determinada tarea.

En los casos más graves puede darse incluso cierta sensación de irrealidad.


  • Distanciamiento afectivo. Las emociones comienzan a ser cada vez más planas. Como si no sintiera prácticamente nada.

  • Olvidos frecuentes. La saturación de información y/o de estímulos da lugar a fallos en la memoria. Se olvidan con facilidad las pequeñas cosas.

  • Dificultades para pensar. La persona siente que se confunde con facilidad. Cada actividad le implica un mayor gasto de tiempo que antes. Se razona lentamente.


Cómo afrontar el desgaste emocional

A la hora de prevenir el desgaste emocional podemos hacer una distinción entre las técnicas y herramientas que nos pueden ayudar a relajarnos junto a otros consejos más generales que nos ayudarán a prevenir que vuelva a producirse en nosotros el desgaste emocional.


La mejor manera de superar el agotamiento emocional es, por supuesto, descansando. Hay que encontrar tiempo libre para relajarse y estar tranquilos. Las personas que se exigen demasiado pasan años sin, por ejemplo, tomar vacaciones. Esto no se debe hacer. Tarde o temprano solo conduce a la fatiga. Así que una buena idea es tomarse unos cuantos días para dedicarlos al descanso


Otra solución es la de trabajar por construir una actitud diferente frente a las obligaciones diarias.


También es muy importante realizar una buena planificación y gestión del tiempo, ya que la percepción de falta de control en este sentido suele ser una gran fuente de estrés que puede acabar desembocando en agotamiento emocional.


Cada jornada debe incluir tiempos para dedicarlos a los compromisos y también tiempos para descansar y realizar actividades que resulten gratificantes. Hay que dejar de lado las obsesiones de perfección o de cumplimiento obligado.


Finalmente, es muy importante sensibilizarnos frente a nosotros mismos. Para esto, nada mejor que dedicar un rato al día para estar a solas. Respirar, reconectarnos con lo que somos y lo que deseamos. Es fundamental desarrollar una actitud de comprensión y bondad con nosotros mismos. De lo contrario, más tarde o más temprano, nos será imposible seguir adelante.


Las técnicas de relajación nos ayudarán a conseguir descansar y desconectar al tratar de encontrar un tiempo y espacio cada día para practicarlas. Entre estas técnicas podemos resaltar el yoga, la meditación, el mindfulness y la relajación muscular.


Todas estas técnicas tienen en común ayudarnos a interiorizar, por eso podremos preguntarnos si es realista mantener a largo plazo todas las responsabilidades que realizamos en este momento. Si la respuesta es negativa podemos aprender a reducir esa carga de responsabilidades e incluso delegar parte de ellas en otras personas.


Si aun así sientes que el agotamiento emocional te desborda, puedes contactarme y juntos conseguiremos volver a reequilibrar tus emociones y por lo tanto tu vida.