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El arte de mentirse a uno mismo (autoengaño)

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La palabra autoengaño hace referencia a los fenómenos relacionados con mentirse a uno mismo. Se trata de una de las grandes trampas de la mente.

El autoengaño se da en aquellas situaciones en las que nos convencemos a nosotros mismos de una realidad que es falsa, pero lo hacemos de manera inconsciente

La diferencia entre mentira y autoengaño se encuentra en que, cuando la persona miente es consciente de que no está diciendo la verdad. Mientras que en el autoengaño se acepta como verdad una realidad que es falsa sin ser consciente de ello.

Dicho de otro modo, quien se autoengaña no se da cuenta de que lo está haciendo, o al menos no se da cuenta siempre, y ahí precisamente radica el poder del autoengaño.

Mientras no nos damos cuenta, el autoengaño despliega su poder; de una forma que podríamos calificar como silenciosa y camaleónica.

El cerebro humano filtra selectivamente la información que recibe (Atención selectica), y de esa manera disminuye la conciencia de la memoria y las percepciones negativas.

Este mecanismo crea un punto ciego que bloquea la atención y disminuye el impacto de las decepciones. Pero aunque el autoengaño es en la mayoría de las ocasiones beneficioso para la estabilidad psíquica y emocional ya que su función es precisamente preservarla, a veces puede ser peligroso y perjudicial, tanto a nivel individual como social.


Existen diferentes tipos de autoengaño


Cada uno de ellos tiene efectos psicológicos diferentes.


1. Autoengaño funcional


El autoengaño funcional se da en situaciones en las que la persona se miente buscando convencerse de que su decisión es la correcta.

El ejemplo más conocido de autoengaño funcional lo encontramos en la fábula de la zorra y las uvas.

En esta fábula, la zorra caracterizada por su astucia se siente atraída por un suculento racimo de uvas y trata de alcanzarlo saltando repetidas veces. Tras unos cuantos intentos fallidos, la zorra deja de intentarlo y enfrenta su frustración autoengañándose. Así, se convence de que ya no quiere las uvas pensando en que no estaban suficientemente maduras.

Este autoengaño representado en la fábula de la zorra y las uvas se le considera un autoengaño funcional. Éste tiene una función muy clara (y de ahí su nombre): a la zorra el acto de mentirse a sí misma le resulta útil para evitar el malestar que deriva del fracaso de no haber satisfecho su necesidad de alcanzar las uvas.


Los problemas del autoengaño funcional


El autoengaño funcional a corto plazo es adaptativo, pero a largo plazo no es positivo ni beneficioso. El efecto psicológico se consigue porque la persona decide transformar una verdad (no ser capaz de alcanzar una meta) en una mentira que la tranquiliza (la meta no vale la pena)

Toda buena intención, si se repite en exceso, se vuelve negativa y contraproducente. Dicho de otro modo, todo lo que es funcional, si se prolonga en exceso o se toma en grandes dosis, produce el efecto contrario al deseado.

La persona que utiliza habitualmente el autoengaño funcional no se desafía a sí misma y se mantiene dentro de su zona de confort de manera constante. Porque en lugar de prepararse para adquirir las habilidades necesarias para alcanzar la meta que desea, continúa mintiéndose a sí misma pensando que aquello que deseaba ya no es tan valioso o que no merece la pena el esfuerzo que demanda su logro.


2. Valorar para creer


El autoengaño denominado “valorar para creer” surge de la necesidad de terminar con la disonancia cognitiva.

Por disonancia cognitiva se entiende la ansiedad o incomodidad que experimenta la persona cuando sus actitudes o creencias chocan o entran en conflicto con sus actos. En consecuencia, el individuo puede intentar modificar su conducta para evitar esa sensación displacentera y reducir la tensión.


El autoengaño de “valorar para creer” se caracteriza por el convencimiento de que si algo cuesta mucho dinero, tiempo o esfuerzo tiene más valor que aquello por lo que no hemos pagado un precio tan alto.

De ahí, por ejemplo, que valoremos más la pertenencia a un grupo al que nos ha costado entrar que a otro al que no. O que cosas que se nos dan bien no las identifiquemos como cualidades o fortalezas.


En situaciones en las que la persona se tiene que esforzar mucho para alcanzar una meta, tanto si la meta le es atractiva como si no, su atención se dirige de manera selectiva a todo lo que le confirma que su objetivo es valioso. Se termina creyendo que la meta es valiosa para justificar la inversión realizada. De otra manera, aparecería la disonancia.



¿Como surge este autoengaño?


Como psicológicamente los seres humanos no podemos mantener por mucho tiempo una contradicción entre nuestro sistema cognitivo (creencias, pensamientos e ideas) y nuestro sistema conductual (acciones, comportamientos), aparece el autoengaño “valorar para creer” como una manera de resolver la contradicción.


El principal efecto psicológico de este autoengaño es que mantiene a la persona esforzándose por alcanzar un objetivo que muchas veces no encaja con su sistema de principios y valores.

Es un autoengaño que tiene fecha de caducidad porque su efecto no dura eternamente. A largo plazo, la persona suele terminar siendo consciente de este engaño y sintiéndose de alguna manera decepcionada y frustrada.


3. Autoengaño consolatorio


El autoengaño consolatorio es la estrella de los autoengaños y se observa con mucha frecuencia en las personas con celotipia, sentir celos patológicos.

El mentir consolatorio se observa en situaciones en las que la persona se miente para responsabilizar de su situación a un agente externo y compadecerse de sí misma.

Algunos ejemplos de autoengaño consolatorio serían pensar que se tiene una fobia porque “mi madre me transmitió su miedo a los gatos” o pensar que “soy muy celoso porque mi pareja me da motivos”. Se trata de pensamientos que la persona exterioriza con frecuencia para encontrar consuelo.

El autoengaño consolatorio otorga una protección a la autoestima y al ego.

Nos hace creer que nada de lo que ocurre es nuestra culpa y que somos víctimas de la situación. Por una parte, esto es positivo, ya que en muchas situaciones no somos 100% responsables de las circunstancias que tenemos. Pero, por otra parte, recurrir a causas del pasado y factores externos a nosotros nos inmoviliza ante el cambio.


La trampa del autoengaño consolatorio


El mentir consolatorio nos protege. El problema de una protección que se mantiene demasiado tiempo es que nos impide la posibilidad de crecer psicológicamente.

El efecto psicológico de este autoengaño es que nos impide afrontar las problemáticas que nos hacen sentirse mal y nos confirma que es imposible superarlas.


4. Mentir a los demás para convencerse a sí mismo


Una de las maneras más sutiles de autoengañarse es mentirle a los demás para mentirse a sí mismo.


Se trata de aquellas situaciones en las que la persona transmite historias, situaciones y percepciones que están distorsionadas. En un principio se es consciente de esta pequeña distorsión de la realidad, pero poco a poco la persona termina siendo absorbida por su relato y el personaje. Unas veces por la vergüenza que el sujeto siente por no haber sabido poner limites o por haber sido despedido, hace que necesite explicar su situación de una forma distinta a la real para poder sentirse bien frente al juicio del otro.


“El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera”.

-Alexander Pope-


Si este mecanismo de mentirle a los demás se repite varias veces, la mentira se transforma en verdad, también para quien la ha creado.

Una explicación de este fenómeno radica en que el cerebro se adapta a la deshonestidad y la mentira se vive como una realidad.

Es como si la persona se olvidara de haber construido una falsa verdad. Incluso ante la evidencia empírica de su propia mentira estos individuos consiguen seguir negando la realidad, no por falta de honestidad, sino por el mismo efecto del autoengaño. Se creen su mentira de tanto contarla.


Nadie está libre de autoengañarse, se trata de un fenómeno psicológico muy frecuente y hasta cierto punto, normal. Ser libre de las propias mentiras, requiere una reflexión personal.


Bucear en tu interior, conocer tus valores, ideales y deseos es el primer paso para protegerte de cualquier autoengaño y dirigirte hacia metas que realmente te gustaría alcanzar.

Siempre que es posible me encanta recomendaros libros o películas que puedan dar una mayor comprensión al tema que hemos tratado en el podcast, así que ahí van algunas recomendaciones:


Libros:

El arte de mentirse a sí mismo y de mentir a los demás. Giorgio Nardone. Editorial Herder

El punto ciego: Psicología del autoengaño. Daniel Goleman


Películas:

“El sentido de un final' Jim Broadbent y Charlotte Rampling ¿Podrá Tony afrontar la verdad y hacerse responsable de las devastadoras consecuencias que sus actos han provocado después de tanto tiempo?

Revolutionary Road”, de Sam Mendes.

Como nos autoengañamos sin darnos cuenta quedando atrapados en una vida sin sentido

“Los amores cobardes” de Carmen Blanco

Como afrontar las heridas, los miedos y los engaños del pasado




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